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Con 36.882 ha. de superficie, esta reserva es el resultado de una combinación de fenómenos volcánicos, glaciares y fluviales.
Su principal cauce es el río de Los Cipreses, afluente del Cachapoal, pero también existen pequeñas lagunas en las zonas más altas del parque, tal es el caso de la laguna Agua de la Vida.
Dentro de sus límites coexisten variadas especies de animales y aves, como el zorro culpeo, el loro tricahue (especie en peligro de extinción) y el zorro chilla. Pero uno de los aspectos más interesantes del parque son los bosquetes de ciprés de la cordillera, presentes en el sector Urriola y que coexisten con ejemplares de olivillo de la cordillera.
Otro aspecto notable son los petroglifos dejados por pequeños grupos de cazadores hace 5 mil u 8 mil años atrás en diversos lugares de la reserva, como la Piedra del Indio. Más reciente en nuestra historia, lo constituyen los cuentos y leyendas sobre los legendarios hermanos Pincheira, bandoleros que se refugiaban en los intrincados cajones cordilleranos luego de sus asaltos a principio del siglo XIX.
